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A finales del siglo XX, por necesidad vital, empiezo a interesarme por las prácticas naturistas, el vegetarianismo y el estudio de las tradiciones antiguas y sus cosmogonías.

 

En estas lecturas y por causalidades de la vida, conozco la filosofía china, y en concreto, el pensamiento Daoísta.  Se produce un amor a primera vista. Estos textos ponen palabras y evocan ideas que resuenan con mis sensaciones y sentimientos más profundos.

 

A partir de ello, comienzo la práctica de artes marciales chinas y el Qigong. Paso un tiempo de formación autodidacta, pero me estanco rápidamente. Por lo que busco donde aprender más sobre esta forma de entender la existencia. Para ello, me apunto a estudiar Medicina Tradicional China. Con la suerte de que mi profesor Daniel Albors, en el último año de estudio, me coge de ayudante en su consulta privada. Al terminar mis estudios, ya estoy trabajando en la consulta de la Escuela y dando clases de Acupuntura. Esto me genera un sentimiento de felicidad, pero a la vez, me considero un fraude.

 

Por ello, a partir de ese momento, me dedico en cuerpo y alma al estudio y práctica de la Medicina China de manera casi obsesiva. En esa época, mis resultados en la clínica son mediocres; por lo que devoro libros, cursos, técnicas de acupuntura, viajo a China, etc.

 

A finales del 2012 conozco la Acupuntura del Maestro Tung, un sistema que me ha ayudado a ampliar mi entendimiento y comprensión de la Acupuntura, y además, me ha abierto la puerta al estudio de la Acupuntura a nivel mundial.

 

A día de hoy, practico una forma de Acupuntura basada en tres grandes estilos: la Acupuntura de los Seis Meridianos y los Cinco Elementos (MTC), la Acupuntura de la Familia Tung y el fantástico Método de Equilibrio (Balance Method) del Dr. Tan. Gracias a todas estas fuentes, he aprendido a pensar de una manera lógica, clara, precisa y con unos resultados impensables hasta hace poco tiempo.

 

Esta forma de razonar y trabajar en la que se intenta sacar lo mejor de cada sistema o técnica, lleva practicándose desde hace tiempo en Estados Unidos entre otros países y está validada por cientos de miles de pacientes tratados en todo el mundo. En esta forma de concebir la Acupuntura, prima el resultado terapéutico. Es una manera de actuar abierta, sin prejuicios ni dogmas teóricos, solamente es fiel a la excelencia terapéutica en los pacientes.

 

Para mí, como eterno estudiante, es un honor y un placer impartir este Curso, en colaboración con mi amigo y gran profesional Carles Garay, a mis alumnos y colegas acupuntores que no conocen esta forma de proceder. No os lo perdáis, os aseguro que vuestros pacientes y vuestra clínica os lo agradecerán.

Ricardo Cordovilla Losada

Carles Garay Donoso

Ya hace unos veinticinco años que me hablaron de la Medicina Tradicional China (MTC) por primera vez. Al principio solo me explicaron que habían unos puntos y meridianos por todo el cuerpo, que podían ayudar a mejorar la salud. No había mucha más información, pero me pareció fascinante.

 

Por casualidad, unos ocho años más tarde, vi que se podía estudiar y no me lo pensé dos veces. Empecé mi estudio y práctica de la MTC, y aún siendo estudiante, tuve la suerte de empezar a trabajar con el Doctor Hua en su consulta en Barcelona. Con él estuve cada tarde durante dos años a un ritmo de un paciente cada quince minutos. Allí, pude experimentar el día a día de la consulta, aprender una forma fácil de diagnóstico y tratamiento, pero igual por mi juventud, me pareció que podía buscar algo más. Lo vi claro y me aventuré a buscar más cosas en China.

 

La sorpresa fue ver que la acupuntura que se practicaba en muchos hospitales, poca cosa me podía aportar. Para mi, eso fue una desilusión. Pensaba que lo que había aprendido con el Doctor Hua, era más de lo mismo que podía ver en China. Tuve mis dudas en quedarme allí los cuatro meses o volver antes, pero también por cosas de la vida, conocí a la Doctora Luo Shan Shan, que me hizo apasionarme por la Fitoterapia China. En ese momento la acupuntura pasó a un segundo plano, y toda mi atención, fue en la Medicina Interna con Fitoterapia. Después de distintos viajes a China y perfeccionandome en diagnóstico de la MTC, empecé mi andadura como profesor en ISMET. También participé en la parte técnica y desarrollo de un producto de Fitoterapia China en España llamado Fitoki.

 

En ese momento pensé que sabía mucho y lo tenía todo muy claro. A nivel teórico tenía muy buenas bases en MTC y a nivel práctico cierta experiencia. Igual habían ciertas cosas que no acababan de funcionar en consulta, pero pensaba que la MTC tenía sus limitaciones.

 

De repente, todo cambió hace más de cinco años. Al organizar un viaje a China, por simple placer de volver allí años más tarde, pude encontrarme con doctores que cambiarían mi visión de la Medicina China. Si, hablo de la Medicina China y no de la MTC. A priori, puede parecer lo mismo, pero allí pude diferenciar lo que es el “formato MTC” y lo que es la Medicina China Clásica. No quiero entrar en este tema por no extenderme demasiado, pero lo que me di cuenta, es que el que estaba limitado era yo. Hay una Medicina muy potente y fue un duro golpe ver que pasé de “lo sé todo” a tal como dijo Sócrates “sólo sé que no sé nada”.

 

Desde entonces, no he parado ni un solo día en buscar y practicar la Medicina China Clásica. Más viajes a China, conocer más doctores como el Doctor Hu Guang, muchas horas de prácticas, distintas formaciones, como por ejemplo de la acupuntura Tung, muchas horas de estudio y reuniones interminables con buenos amigos apasionados al igual que yo, terminar cansado de trabajar más de doce horas en consulta, pero ya con ganas de que sea el día siguiente para volver a trabajar. Es decir, para mi, una diversión!

 

Y como quiero continuar divirtiéndome durante muchos años, creo que ya es el momento y una buena oportunidad de empezar a difundir junto a Ricardo Cordovilla, una serie de seminarios. Ahora, si que puedo decir bien alto y con total seguridad que la Medicina China no es limitada, lo que es limitado es la visión de uno mismo. Tal y como me dijeron hace veinticinco años, en el cuerpo humano hay unos puntos y meridianos que ayudan a mejorar la salud. Como ahora ya tengo mucha más información, me encantaría explicaros mi visión.